viernes, 21 de octubre de 2011

Nuevos pasos en el tratamiento del dolor crónico


Todos hemos experimentado dolor alguna vez. ¿Se imaginan sentirlo de forma continua? Sin descanso ni vacaciones. Esto es lo que sienten las personas que sufren dolor crónico. Lumbalgia, fibromialgia, artrosis o cefaleas afectan al 11% de la población española, a uno de cada cinco europeos.
Se considera dolor crónico aquel que persiste más de tres meses, y quien lo padece sufre también importantes repercusiones psicológicas. De hecho, en España, el 29% de personas que padecen dolor crónico sufren también depresión. Por eso el tratamiento para estos pacientes debe ser también psicológico, algo que en este país se nos olvida: sólo el 40% de clínicas del dolor españolas cuentan con un psicólogo.

Esto resulta paradójico, ya que los diferentes tratamientos psicológicos se están mostrando muy efectivos. La relajación por ejemplo ayuda a los dolores de cabeza y las migrañas, y la hipnosis, ya sea porque disminuye la ansiedad o por actuar como placebo, funciona. Más novedosas son la técnica “Mindfulness”, que mediante la meditación pretende ayudar al enfermo a aceptar su dolor,  o la escritura emocional, que ayuda a expresar lo que el paciente siente. Eso sí, estos tratamientos se muestran más efectivos cuando se combinan con otras terapias.

Dentro de este ámbito, las técnicas cognitivo-conductuales son las más empleadas. Sobre ellas han escrito Jenny Moix, de la Universidad Autónoma de Barcelona, y Maria Isabel Casado, de la Universidad Complutense de Madrid, que han publicado el primer manual del dolor. En “Manual del dolor. Tratamiento cognitivo-conductual del dolor crónico” puede encontrarse un protocolo de actuación y una guía para los pacientes que sufren esta enfermedad. Un gran paso para todas las personas que cada día tienen que lidiar con dolores que afectan además a sus estados de ánimo.

En este manual Moix y Casado describen 10 sesiones grupales y 2 sesiones individuales que los profesionales interesados pueden seguir para tratar estos casos. Éstas tienen una parte teórica, en la que se explica a los pacientes qué se pretende conseguir en la sesión, una parte práctica, en la que se enseñan los ejercicios que el enfermo debe llevar a cabo durante la semana, y una parte en la que se comentan las tareas y ejercicios que se mandaron en la sesión anterior.
Los pacientes suelen pensar que su estado psicológico es la causa de su dolor, cuando en realidad es al revés. Es el dolor el que origina el malestar anímico. Entender y comprender esto es el primer paso de esta terapia. Después se les enseña a relajarse, a manejar las emociones y la atención, y a enfrentarse a los problemas. Además se les anima a establecer sus propios objetivos, a hacer deporte, y a reservarse momentos de ocio, que suelen ser los primeros que se suprimen cuando el paciente siente que le falta tiempo (cosa muy habitual, ya que debido al dolor que experimentan llevan a cabo sus tareas y actividades de forma más lenta).

Los beneficios del manual además están destinados íntegramente a la asociación “Sine Dolore”, que ayuda a tratar el dolor, aliviar el sufrimiento y aumentar la calidad de vida de las personas que sufren dolores crónicos. Un importante primer paso del que se espera que impulse la aplicación e investigación de la terapia cognitivo-conductual en nuestro país.